RELATO BLOGGERLAND 1: El don de la palabra.

martes, 12 de abril de 2016



Siempre soñé con un mundo en el que prevaleciera la paz. Siempre he luchado por ello.

Recuerdo como si fuese ayer la noche en la que mi padre vino a buscarme a la laguna  a decirme que mi madre había muerto en el campo de batalla. Mi madre, que siempre había sido la más admirada de las guerreras elfas por sus grandes cualidades y por conseguir una victoria justa en todos los conflictos bélicos en los que participó. Mi madre, cuya luz parecía que iba a ser eterna, finalmente se apagó.

Recuerdo el dolor en mi pecho y ardor en mi garganta como si fuese ayer. Pero ya han pasado casi tres mil cuatrocientos veintidós años… A pesar de los siglos que han pasado, aún veo su mirada en las aguas, en el cielo, en el viento, en la escarcha...

Mi madre fue la caudilla del ejército élfico y sirvió a su pueblo durante toda su vida. Siempre me decía que la guerra no era la respuesta, pero que algunas criaturas desgraciadamente no poseían el raciocinio suficiente como para solucionar los conflictos a través del don de la palabra. Ella creía fielmente en el  diálogo y en acuerdos justos para ambas partes. Siempre había una solución… Pero muchas criaturas que habitan la tierra no basan sus creencias en la justicia. Su máxima no es otra que el poder absoluto y doblegar al resto de seres distintos a ellos… o no tan distintos.

Mi padre, por su parte, ha sido el gran sabio de los elfos hasta que yo he ocupado su lugar. Igual que mi madre, pensaba que cada raza tenía derecho a tener un terreno donde vivir en paz y armonía y donde poder ver a sus descendientes crecer felices y seguros. Ambos se compenetraban muy bien.

Desde hace dos mil quinientos años soy la sabia de mi especie, fiel consejera de nuestros reyes y guerrera cuando la ocasión lo requiere. He heredado la valentía de mi madre y la inteligencia de mi padre. Ahora, después de todo lo que he vivido, solo deseo que se sientan orgullosos de mí.

Desde que nací he vivido seis guerras. En las tres primeras no participé, pues solo era una niña. En la tercera, Drahg´Kolsh, el caudillo de los orcos me arrebató lo que más amaba en el mundo.

A los elfos no se nos permite odiar. Juro que no le odio, mi corazón nunca ha albergado ese tipo de sentimientos. Pero el sentido de la justicia crece en mí como los árboles en primavera o el caudal de los ríos en invierno y debe pagar por todo el sufrimiento que le sigue.

Por ello me alisté al ejército. Por ello soy guerrera. Por mi madre. Por Merenwen. Por ella.

En la cuarta guerra el pueblo elfo se volvió a enfrentar a los orcos, quienes continuaban destruyendo bosques, incendiando árboles milenarios sagrados, secando masas de agua, devastando pueblos, contaminando todo lo que encontraban a su paso.

En la quinta, cientos de razas se unieron a nosotros para detener la alevosía y la depravación de esos seres oscuros. Gracias a ello dimos por finalizada la guerra. Los orcos fueron juzgados y condenados y la tierra volvió a disfrutar de la paz, la naturaleza y la música.

Sin embargo, Drahg´Kolsh y sus súbditos más sumisos consiguieron esconderse y jamás hemos vuelto a saber de ellos. Nadie ha logrado encontrarlos a pesar de haberlos buscado a través de cielo, mar y tierra. Pero sé que le volveré a ver y que una de mis flechas atravesará su corazón. Le miraré a los ojos y no sentiré nada. No le odiaré. Simplemente cuando sus ojos se cierren, una estrella nueva aparecerá en el cielo y habré recuperado la luz que me guiaba cuando era una niña. Habré hecho justicia.

Desde entonces los miembros del consejo real nos hemos ocupado de asuntos diplomáticos con otras especies, así como de intentar erradicar por todos los medios el linaje de los medio elfos, el problema interno más arduo al que nos hemos enfrentado jamás y que comenzó con la leyenda de Ayridei y Aeneas.


Y después de cientos de años de paz… la guerra ha vuelto a resurgir. 


Siempre soñé con un mundo en el que prevaleciera la paz. Siempre he luchado por ello. 

¿Cómo hemos llegado a esto?




Relato para la iniciativa: #Bloggerland.


4 comentarios:

  1. ¡Saraaaa, me encanta!
    ¡Otra como Lúa, que no sabe cómo rayos está ocurriendo todo esto tan deprisa!
    En serio, está genial. Tengo muchísimas ganas de leer más sobre Alassë :D
    Recolectando puntillos que estaaaamoooos jajaja.
    ¡Un beso enorme enorme... y a ver si hacemos colaboración para cuando en mi relato pase la desgracia 2! :D Me encantaría.
    Abrazos

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  2. Hola!
    Me ha encantado el relato y quede con ganas de saber mucho más tanto en como dejas la historia como en lo que paso anteriormente.
    Mucho talento.
    Besos

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  3. Me encanta cómo escribes, cómo te expresas y metes en situación. Aunque bueno, el dibujo final me ha robado el corazón jajajaja. Suena a prólogo, si no me equivoco. A un muy buen principio de historia con ese aliño de Tolkien por encima. Lo dicho, me encanta tu estilo.

    Un saludo!

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  4. Me gusta mucho, me encanta eso de los elfos no podemos odiar y como encuentra haciéndose guerrera la forma de hacer justicia, interesante.

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