EL COLOR FAVORITO DE CAPERUCITA ROJA

viernes, 27 de mayo de 2016


Corro por el bosque tan rápido como puedo sin mirar atrás, pues ese movimiento podría costarme tres segundos que no estoy dispuesta a perder. El aire entra en mi boca, pero no llega a mis pulmones, tan solo produce un ardor insoportable en mi garganta. Mis brazos y piernas ya se mueven por inercia y su único objetivo es pisar el suelo con firmeza y eludir los árboles sin perder el equilibrio. Mis ojos ya se han acostumbrado a la oscuridad, lo cual me permite esquivar ágilmente los obstáculos. Mi corazón bombea con fuerza, casi no puedo respirar y me duele todo el cuerpo. Mi capa roja se mueve al unísono de aquella danza que resulta de mis movimientos. Recuerdos inundan mi mente. “Cuidado con los lobos”, me repetía una y otra vez mi abuelita.


Un aullido aterrador resuena por todo el cielo y me pone la piel de gallina. Agudizo mis oídos y me percato de que lo que viene detrás de mi apresura el paso. Oigo cómo sus pisadas seguras comen el terreno y la distancia entre ambos se va acortando. Ya puedo sentir sus pequeños rugidos y su respiración entrecortada…
Pero yo soy más rápida y entro en el claro primero. En unas cuantas zancadas más me posiciono en un extremo y doy media vuelta. Intento recuperar el aliento mientras doblo ligeramente las rodillas y saco mi daga. En aquella posición de ataque espero unos segundos mientras fijo mi mirada en la maleza por la que he venido. Espero a que aparezca… entonces, una sombra se va acercando con lentitud. Sus ojos ámbar brillan cuando la luz de la luna se posa en ellos. De la oscuridad se va asomando una fiera. Un imponente lobo de gran pelaje rubio  al fin es expuesto ante la luminosidad del claro.


Se produce un duelo de miradas. Ambos estamos alerta. No hay ningún movimiento por parte de ninguno. Esperamos la señal. Se acerca. Yo sonrío, satisfecha. Él también, lo sé. De repente entra en el claro un ciervo, trotando justo por el medio de ambos. Cuando nos ve percibo el miedo y la desesperación del animal. El lobo y yo nos miramos un instante y salimos corriendo tras él. Ya puedo sentir la adrenalina.

De nuevo entre la maleza y la oscuridad el lobo salta de un impulso hacia delante y yo lo imito. Pero sus colmillos afilados desgarran el pescuezo de la criatura y la luz de sus ojos se disipa al instante. Caemos los tres al suelo y con un ágil movimiento, me pongo a cuatro patas. Justo en frente del asesino. Nuestras miradas se cruzan de nuevo, furiosas.

-La próxima vez yo seré más rápida. – le digo.

El lobo aúlla con un tono agudo. Se está burlando de mí. Me siento de rodillas y continúo mientras sonrío:

-Buena carrera – y el lobo acerca su hocico a mi cara y me lame la mejilla mientras acaricio el sedoso pelaje de su lomo.

Me levanto y mientras guardo mi daga miro al animal inerte en el suelo. Las hojas sobre las que descansa su cuerpo están teñidas de rojo carmín. Un color que hace juego con mis labios, mi vestido y mi capa. Me doy la vuelta y con la cabeza alta me dispongo a regresar a mi casa.

<Progresas rápido, Caperucita> - escucho al lobo en mi cabeza y me paro en seco - <Ha habido un instante hoy en el cual creí que lo conseguirías. No faltan muchas carreras para que al fin logres alcanzarme y te conviertas en una gran cazadora…>.



Las palabras de mi maestro me llenan de orgullo. Le miro y sonrío antes de volver a correr. ¿Quién dijo que hay que temer al lobo feroz?

Fuente de inspiración del relato: Fotografía de la exposición "No tan felices" de Manuel de los Galanes.


Se trata de una “oscura y poética” selección de fotografías, en palabras de su autor, que recupera el espíritu inicial de estos relatos, cuando las historias que narran no eran tan buenistas y perfectas como las que hemos conocido gracias, por ejemplo, a Disney en sus películas.

10 comentarios:

  1. Que bueno! Desde siempre soy muy fan de las versiones de caperucita con otro punto de vista y en especial las que involucran al lobo de esta manera. Me ha encantado :)

    ResponderEliminar
  2. Me estaba quedando con la historia hasta que he visto a Blanca Suárez. Debilidad... es lo que tiene. ¡Pero me ha encantado!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja ¡ay qué pillín! menos mal que la he puesto al final sino no habrías leído nada jaja
      ¡Un besazooo!

      Eliminar
  3. hola,
    como me ha gustado... Caperucita Roja es uno de los cuentos mas versionados, pero me encantan

    besos

    ResponderEliminar
  4. ¡Hola Sara! Te he nominado al Versatile Blogger Award ( el mio ) Me gustaría mucho que lo hicieras, si lo haces también me gustaría saberlo. Un besazo:)

    ResponderEliminar
  5. Fantástica versión, siempre he sido más fan del lobo que de Caperucita. Me gusta esta versión que muestra una chica espabilada más que una niñita tontita y buena.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Holaaa! Eso es jeje ésta no tiene nada de niña tonta ^^
      ¡Un besazooo!

      Eliminar