EN TIERRAS ESCOCESAS | CAPÍTULO 4

miércoles, 21 de junio de 2017

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CAPÍTULO 4: UNO MÁS

Llegaron a una fortificación y caminaron entre sus muros hasta llegar a una gran sala en la que estaban reunidas bastantes personas, tanto hombres (todos armados) como mujeres. Al final de la misma había un hombre pelirrojo con una barba prominente y mirada severa. Colin dedujo que era de quien todos hablaban, Sloan. Cuando llegaron ante él con todas las miradas puestas en Colin, Murdock le obligó a arrodillarse.
─Bien, Hamish. Habla.
─Señor, encontramos al joven esta mañana en el bosque, inconsciente. Dice llamarse Alec, pero se niega a hablar de su procedencia.
─En realidad me llamo Colin, señor ─dijo para la sorpresa de todos.
Evanna no pudo evitar que se le escapase una leve carcajada.
─¿De qué te ríes, mujer? ─preguntó Murdock. ─¿Acaso lo sabías?
─A mí también me vino con esa treta pero estaba claro que mentía. Si abrieseis los ojos de vez en cuando…
─No empecéis ─exigió Hamish. ─¿Por qué mentiste, chico?
─¿Por qué habría de confiar en vosotros?
─Está bien, Colin ─continuó Sloan. ─¿A qué clan perteneces?
─A ninguno, señor. Tan solo soy un músico escocés que está de paso, en búsqueda de aventuras. Toco la gaita a cambio de un techo y un plato caliente. Mi vida es la música y mi gaita es la única compañía que necesito para viajar. No tengo familia, todos murieron a manos de los ingleses cuando era niño y desde entonces es así como sobrevivo.
─Ya veo… ─susurró Sloan.
─Dijo que los policías vendrían a ayudarle ─continuó Murdock desconfiado.
─He dicho que no tengo familia, pero sí otros músicos amigos. Así nos hacemos llamar, los policías ─mintió para salir del paso.
─No confío en su palabra, señor ─afirmó Murdock.
─Dice la verdad ─interrumpió Evanna con un tono firme.
─¿Cómo estáis tan segura, mujer? ─preguntó Murdock.
─Su mirada es clara.
─¿Intercedes por él, Evanna? ─preguntó Sloan.
─Así es, mi señor. Sé que dice la verdad. Sabéis que siempre acierto.
─Mmmm… ─suspiró Sloan mientras miraba a Colin fijamente. ─Está bien. Entonces tú te encargarás de él hasta que parta de nuevo. Pero te advierto algo, Evanna, si al final no es quien dice ser y eso trae consecuencias para el clan tú pagarás por ello.
─Por supuesto, mi señor. Conozco las leyes. Pero sé que dice la verdad. No supone ninguna amenaza. Sabes perfectamente que no tolero a los traidores.
─Confío en tu criterio, mujer. Como siempre he hecho ─dijo Sloan provocando una sonrisa orgullosa en Evanna. ─Además, es demasiado enclenque para conocer el arte de la querra y las espadas, no creo que sepa luchar. Son tiempos difíciles chico, espero que mantengas tu boca sellada durante tus travesías.
─Ya he aprendido la lección, señor. Otro clan escocés me advirtió cuando en una ocasión tuve la lengua demasiado larga ─mintió levantando la camisa y dejando ver una cicatriz que le dejó la operación de apendicitis años atrás. ─Valoro demasiado mi vida así que he aprendido a oír y callar. Ya os he dicho que no me interesa lo más mínimo la política ni los conflictos entre clanes.
─Sigo sin fiarme de su palabra ─dijo Murdock.
─Está bien. La decisión está tomada ─informó Sloan. ─Te quedarás con nosotros hasta que confiemos en ti. Vivirás con Evanna y, si dices la verdad, podrás partir. Si mientes, mucho me temo que ambos pereceréis.
─Entendido, mi señor. Me parece justo. Yo me hago responsable y como tal, el chico trabajará para mí. No estoy dispuesta a convivir con un vago maleante. Trabajará a cambio de un techo y comida. A mí la música no me da de comer.
─Siempre atando corto, Evanna ─sonrió Sloan. ─Que así sea.

***
─Me has sorprendido, chico ─dijo Evanna.
─Tus brebajes abrementes funcionaron bien ─rió Colin contagiando a la mujer. ─¿Dijiste en serio lo de trabajar para ti?
─Por supuesto. Tenemos que dar credibilidad y hay demasiado trabajo para mi sola. Tendrás que ganarte el sustento ─sonrió ella. ─Mañana mismo te enseñaré que has de hacer y comenzaré a darte clases de música, tienes pinta de no tener ni idea.
De este modo, Colin comenzó a trabajar en el huerto de Evanna, ayudar en las tareas, integrarse en el clan… a pesar de estar siempre vigilado por Murdock. Pero eso no le importó, de hecho, comprendía su desconfianza y hasta llegó a cogerle algo de cariño.
Mientras Colin pasaba los días trabajando de sol a sol, Evanna inició la búsqueda de un druida que pudiese ayudarle a volver a su época. Tras unos meses finalmente dio con uno que parecía conocer un ritual ancestral, sin embargo, tardaría un tiempo en prepararse. Además, había que tener en cuenta las fases lunares, el tiempo atmosférico… El druida convocó a otros con el fin de acelerar el proceso. Todos aceptaron, pues era una especie de milagro conocer a un viajero, pues las leyendas sobre ellos se habían transmitido de generación en generación…
Así fue como Colin pasó a ser uno más. Aprendió a tocar la gaita, primero a escondidas y, sorprendiendo a Evanna, se le dio mejor de lo que esperaba y cada noche componía una nueva canción. Algunas nostálgicas cuando se acordaba de su familia y otras más alegres por haber encontrado su sitio en otra época distinta a la suya.
Finalmente, todo el clan, incluido Murdock aunque nunca lo admitiría en voz alta, consiguió confiar en él y tras seis meses viviendo con los Maclean, Sloan le dio permiso para que preparase su partida. El conjuro que estaban preparando los druidas estaba casi listo, así que la despedida se acercaba y el corazón de Colin comenzó a dividirse en dos.


1 comentario:

  1. La historia se hará un poco más larga, por lo que veo. Incluso a mí me ha gustado cómo se ha instalado Colin en este clan. Me da un poco de pena que deba partir, aunque por otro lado siento que sus amigos no se quedarían tan tranquilos del otro lado, mientras la adivina del 2019 sepa lo que ha ocurrido puede que incluso vengan por él.
    Preciosa historia. No veo indicios del final, pero voy a esperar hasta el fin de semana para ver si completas con otro capítulo, sino haré la reseña de lo que hayas publicado hasta ese momento.
    Un gusto leerte.
    ¡Besos!

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